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El amigo Mario Jaume Velázquez nos visitó en enero de 2009, su estancia fue corta, no más de tres días, pero la brevedad no le quitó intensidad a su fugaz visita. Una fuerte nevada azotó el pueblo y nos dejó temporalmente incomunicados, la transitoria inclemencia metereológica, los largos y blandos tiempos invernales y la pausada charla con algunos lugareños alimentó una curiosidad, innata en él, que le estimuló a escribir las impresiones que Crivillén grabó en su memoria, impresiones que quieren concretarse en la elaboración de un libro que retrate la vida y peculiaridades de Crivillén y su gente, para ello espera la colaboración de todos nosotros, sobre todo de los más ancianos, testimonio viviente del tránsito de nuestro pueblo por un tiempo cargado de incertidumbre y precariedad, pero también de una férrea voluntad para salir adelante. Voluntad que ha forjado hoy esa idiosincracia crivillense y la tranquila placidez de un paraje envidiable, acogedor, generoso, que invita a desacelerarnos para recorrerlo despacio y reencontrarnos, así, con las cosas simples y más importantes de, como la visita de Mario, nuestro breve tránsito por esta vida...

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Cuando llegué a Crivillén, vi un cartel pero no veía el pueblo y me pregunté ¿donde están las casas?, no las veía desde la ruta, divisé una carretera que bajaba y comencé a tomar el camino en bajada, y en una curva, justo allí, descubrí un grupo de casas, todas apiñuscadas, tal cual se ven en las postales, de todos los edificios se destacaba la torre de una iglesia y los techos ocres contrastaban, con sus opacos colores, con las paredes de las casas, apretadas y sujetas a las rocas en la pared de esa montaña. Se mezclaban los edificios, cobertizos de piedra, todo mezclado en un cuadro donde la tierra y la piedra añosa se fraguaban en un solo muro. Paredes y techos volcados inclinados como reverenciando el gran espacio; ahí, allí justamente, en ese mural de tierra piedra y lozas habita el silencio, la paz, el solaz, el descanso de mustias paredes que han visto pasar generaciones de vidas, amores, risas, pasiones y llantos.

Los verdes, en estos días de enero, escasean en el paisaje, al caer el sol una penumbra pinta de violeta las siluetas de las montañas que muestran sus entrañas desgastadas por los vientos, los soles y el calor abrasador.

Silencio milenario campea en la brisa fresca, la que recorre libre el quieto y austero paisaje que muestra esas planicies donde las piedras desparramadas conforman una tela agreste de color marrón oscuro.

En las laderas de las montañas aparecen oscuras bocas donde antaño se guarecía el ganado por las noches. En el pueblo de estrechas calles pintan en sus veredas inmensas puertas de vieja madera arañadas por el paso del tiempo, mudas testigos que protegían el hogar y los corrales.

Las viejas fuentes de agua hoy son monumentos de otros tiempos, hoy están mustias las piletas, aquellas que en sus vientres lavaban la ropa las amas de casa, agitando trapos y telas en aguas nerviosas, y en tiempos de fríos inviernos rompían la escarcha a golpe de remo para que el agua no se congelara.

Hay briosos pedregales
cunas de cientos caminos
donde cabalgaron sueños
pariendo días de estío

Montaña de entrañas abiertas
que el paso del tiempo abrió
muestran sus largos caminos
Venas abiertas al cielo
donde corren esperanzas,
de viejos vientos bravíos

Rostros de serias mesetas
gestos de sus pobladores
que caminan silenciosos paseando
gratos recuerdos de años mozos labradores

El horno, el pozo, la fuente
el balcón lleno de flores
son testigo de caricias
de campos llenos de aromas

Aromas de pan caliente
de trigo maduro cribado
de noches de luna vela
reflejada en los tejados
donde se esconde la luna
envidiando el resplandor
de noche blanda plateada

El humo de noventa hogares
se desliza en los tejados
temblando en azul se mezcla
entre los valles callados

Sus habitantes silenciosos y dispuestos a ofrecer una ayuda, a dar una mano, discurren y descubren conversando en sus apretadas calles preguntando como están sus vecinos pero al encontrarse con un desconocido detienen su andar, se quitan el sombrero o la gorra, y con gesto serio preguntan de donde viene usted, y luego de averiguar nuestro nombre y de donde venimos, nos dicen, vuelva otro día a visitarnos o cuando el pueblo festeje su fiesta, despertando de ese letargo de siesta larga.

Oficios y profesiones olvidadas quedaron atrapadas en los rincones, habilidades olvidadas por la modernización dejan lugares vacíos, lugares que solo el recuerdo o las palabras de los que aquí habitan llenan de recuerdos, las horas de esfuerzos y sudores de labriegos y mineros que dejaron la huella de sus días en estas tierras…

Mario Jaume Velázquez (enero de 2009)



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A continuación se ofrece un breve compendio de frases, dichos y actividades lúdicas de los más pequeños recopiladas por Pascual Ortín Lecina (POL) y publicadas en su blog.

 

Fuente: http://crivillenense.blogspot.com/

 

 

 

 

A San Antón pasico de ratón

Para Santa Maria, hora y media alarga el dia,
Para San Blas, más y más

El 1º hace dia el 2 SANTA MARIA el 3º SAN BLAS EL 4º nada y el 5º SANTA AGUEDA.

¡Tres dias hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, el Corpus Christi y la Purísima Concepción! ( religioso )

¡Tres dias hay en el año que relucen más que el sol: El matapuerco, la conserva y el ajuste del pastor! ( profano )

¡Hijos de Crivillén sembrad nabos que aunque se apedreen las hojas quedan los rabos!

Para el 11 de noviembre llega el Veranico de San Martín

El Aguinaldo " duros o blandos "

Leña de río, te jodes de frío.

A Navidad en el huerto y para San Juan a cubierto

Por los dias de San Juan
ya se siega la cebada,
después el trigo y centeno
a las dos o tres semanas.

De Crivillén los Montalbos
en la trilla están que estallan,
los chicos suben al trillo
o hasta la peña se largan
y en el Balcón de Pilatos
lanzan voces como grallas


"Con perricas chufletes"


El pueblo de Crivillén
con más pendiente que llano,
se asienta en una ladera
bajo el balcón de Pilatos.

En Gargallo venden peines,
en Estercuel la fanfarria,
y en Crivillén unos nabos
que se pueden serrar tablas

El que en invierno, de verano va, no le preguntes como le va.

El que canta,su mal espanta.

El que coge las olivas antes de Navidad se deja el aceite en el olivar.

Disfruta, come y bebe, que la vida es breve.

Cuando pinta la mora pinta la uva..

Bueno es el talento cuando no hay.

Carne de lomo de toda como.

No te quemes la boca por comer tan pronto la sopa.

Come poco y cena temprano si quieres llegar anciano.

Por San Miguel el higo es de quien lo ve

Por san Juan quita vino y aceite y nos dan pan.

Caracol-col-col saca los cuernos al sol que tu madre y tu padre también los sacó

Teresa pone la mesa, Isabel pone el mantel, Visitación pone los cubiertos y los señores Amados a comer.

El tío Melitón tenia tres gatos que los hacia bailar en un plato y por la noche les daba turrón, que vivan los gatos del tío Melitón.

Leña, leña para san Antón, si no el borrico dará el torzón (cantado por los niños mientras hacían acopio de leña para las hogueras del día de San Antón).

Eres mas malo/a que el seborrata

-Al que se pica ajos come

-El que se pone debajo de hoja dos veces se moja

-El viernes es menguante para los ignorantes

-Nueve meses de invierno y tres de infierno

-Año de nieves año de bienes

-Cada region, cada pueblo,
tiene sus propios vocablos;
asi pasa en Estercuel,
en Crivillen y en Gargallo,
en Ejulve y Cañizar,
en La Mata y mas abajo.
Es grato reconocer
que estas voces y estos rasgos
dibujan el propio rostro
(del presente y del pasado)
de su personalidad
que la historia fue forjando.
Como un buscallas foriga,
una miaja he bolligado
para amanar las palabras
de vuestro vocabulario.

Como en el dulce gallego,
no es cascajo, que es cascallo,
escondrijo y hartallada, panolla, gralla, brevallo,
consellar y batollar, segalla, alcillo, colgallo,
esgallar y sorollar,
las coscollas y el Regallo.
No me digas chafardero
porque me estoy esturgando
en buscar los dichos nuestros
que, a mucho honor heredamos.

Cuando cojias algún tejedor entre las manos huecas como una maraca moviendolos en vez de uno iban dos,uno encima del otro y cantábamos este estribillo: "tejedor, tejedor, teje uno teje dos."

Tengo tres ojos como puentes, dos para mirarte y verte y uno para hacer de vientre

Al mal segador la paja estorba

Quien a buen arbol se arrima (o cobija) cuidado con los pajaricos

Si la chica no es "Guapa" y tiene novio, Tu rezale a San Antonio

"El que guarda tiene, y el que tiene y guarda, come cuando quiere"

"Botijo nuevo hace el agua fresca"

Si en tu casa cuecen habas en la mia a calderadas

Quien siembra, si llueve, el día pierde.

Las canas se respetan

El que anda en silencio, caza espera

Fruta de huerta ajena, es sobre todo buena

Estar como los piojos en costura

A la vejez, viruelas

En abril poda el ruín, el bueno para febrero o marzo

Si la víbora viera y el escorpión oyera, no habría hombre que al campo saliera

La gente agradecida es gente bien nacida

Hablar con la boca grande = exagerar

Hacerse agua en la boca = que tiene que estar buenísimo, gustar mucho

El burro trasquilado a los 8 días emparejado = enseguida no se nota

No tener abuela = alabarse a sí mismo en exceso

Atar los perros con longaniza = desastre total

Cuando mea un aragonés mean dos o tres = junticos siempre

Alba rubia, viento o lluvia = que llueva, que llueva

Caldo de gallina es famosa medicina.= un caldito lo cura todo

Agua corriente no mata a la gente = que se puede beber

Agua detenida mala bebida = que no se puede beber, mala

La vida del puerco corta y gorda = con buenos jamones

Cuando el agua cae con GRAVA siempre "agrava"

El que tiene padrino se bautiza

El qué de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.

El qué guarda cuando tiene, come cuando quiere.

En tiémpo de higos, no hay amigos

 

 

 

 




Marro

Es un juego de pillar, se elige al que la paga y el juego consiste en que al que se pilla se tiene que quedar con los brazos en cruz, así hasta que se pilla a todos, pero también está la posibilidad de salvar a los que están con los brazos en cruz, si los tocas sin que te pillen diciendo salvado, el juego termina cuando se ha pillado a todos, la siguiente partida la paga el que se ha pillado primero.



Los pelotazos

Se jugaba con un balón de plástico y se podía jugar con el pie o con la mano, se trataba de impactar el balón contra alguno de los jugadores.

 

Churro va (El puño, media manga, mangotero... que será?)

Primero se formaban dos equipos, los integrantes del equipo que la pagaba se agachaban, menos uno que hacía de madre y evitaba que nos estampáramos contra la pared y preguntaba la frase del juego (churro, media manga, mangutero, ¿qué será?).

El otro equipo saltaba encima de los que estaban agachados, había que saltar lo más adelante posible, sin que los pies tocasen el suelo para dejar sitio al resto del equipo, si alguno tocaba el suelo perdía y se cambiaban las tornas, se tenía que poner él entonces agachado, o también si adivinaba lo que marcaba el capitán (churro, media manga, mangutero, ¿qué será?).

La madre lo constataba cuando el capitán de los agachados contestaba, si lo acertaba pasaba o cambiaba de posición todo el equipo, es decir a saltar encima, si fallaba vovía a parar en la misma posición agachada en la que estaba.



A futbol con la bochiga del cerdo

Es el juego del fútbol normal pero con la excepcionalidad del balón que era la vejiga del cerdo hinchada.



A buscar nidos

Había nidos en todas las fachadas de las casas, ya que en todas ellas había agujeros, pues no estaban tan lucidas con cemento como ahora, también por el campo.

 

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rayuela



A la correa

Al juego de la correa no siempre podíamos jugar porque casi nadie llevaba correa (o cinturón), entonces dejábamos todo librado a nuestra imaginación. Todos los niños, a la hora del recreo (en la plaza de la Iglesia) formábamos un grupo , uno cojía la correa y se iba a esconderla por detrás de la manzana de casas, entre la casa del tío Biseny y la casa de la tía Sara (por ejemplo) la escondía debajo de una piedra, en un agujero o donde podía. Una vez escondida se dirigía al grupo y daba la orden de buscarla , todos salían corriendo menos el que la había escondido, cuando la correa era encontrada había que gritar ¡¡Viva España!! y con ella el feliz decubridor podía liarse a correazos con los demás miembros del grupo hasta que estos llegaran hasta el círculo o sitio de donde se había salido a buscarla. No era fácil pues tenías que buscar la correa y vigilar que los otros no la encontrasen, para que no te dieran.


A capar grillos

Lo difícil era pillarlos y guardarlos en el bote.



A los pitones (canicas)

Jugábamos principalmente en la Era, que estaba cementada, y había varios agujeros que nos servían de gua, pero también en cualquier calle, pues no estaban cementadas, estaban empedradas y cualquier agujero nos valía para el gua, sólo había que escarbar un poco.

Se jugaba con las canicas de cristal y también había alguna metálica, se trataba primero de encestarla al gua desde una distancia prudencial convenida, el primero que la encestaba era el primero en tirar, luego había que chocar una canica con otra hasta llevarla al gua, el primero que conseguía llevar la canica del contrincante al gua ganaba.



A poner cepos

Este juego era un poco salvaje, había que poner los cepos en las barderas de los corrales o en alguna tapia donde se paraban los inocentes pájaros . Se abrían y se armaban poniendo una miga de pan en el centro del cepo, había que dejarlos muy lamineros para que saltaran a la mínima y atraparan al gorrión.



A tierra descubierta

Consistía en dividirnos en dos grupos, unos se escondían y los otros les buscaban. Los roles de cada grupo se decidían por sorteo, la clave para descubrir donde estábamos escondidos era la frase: tres novios hay en la mar y entonces los que estábamos escondidos teníamos que contestar y otros tres sin navegar. Y cuando se conseguia descubrir el escondite se decía tierra descubierta.



A los carpetones


Se construyen con las cartas de la baraja. Se corta una carta por la mitad de arriba a abajo, se cruzan pero teniendo en cuenta que tiene que tener cara y culo, para eso hay que poner una tira para cada lado y se hace un cuadrado y lo más importante se cierra metiendo la última solapa dentro.

Luego hay que buscar compañeros para jugar y encontrar una buena piedra con buenos salientes redondeados, ideales eran los bancos que habia por todo el pueblo, que ahora han desaparecido (quedan muy pocos). Se jugaba golpeando el carpetón en la piedra y haciéndolo saltar lo más lejos posible para que no te los alcanzara el rival, pactando a que se jugaba, si a montarlos (caer encima uno del otro), a besarlos (tocarlos y saltar sin tocarse), a dejarlos a uno o dos dedos o al palmo, cuantos más participantes, más carpetones había en juego. Era divertido y emocionante ver las parvadas de carpetones que podía haber en una partida.




Balón prisionero


Se hacen dos equipos mixtos de chicos y chicas, no importa el número, cuantos más mejor. Luego se dibujan tres rayas en el suelo, una en el medio de la era y las otras dos a unos 50 cm de los extremos de la era, entonces estaba cementada y no se borraban las rayas hechas con un clarion o arjezón de yeso.

Se escogía campo y se jugaba con un balón de plástico de los de siempre, que no pesan. Los jugadores se distribuían por el terreno de juego y el bando que tenía el balón tenía que ir eliminando jugadores del bando contrario tirándoles la pelota al cuerpo y si les dabas pasaban a la parte de atrás del campo contrario, "muertos", pero si alguna vez conseguían coger al vuelo la pelota tirada por sus compañeros se salvaban y podían volver al terreno de juego de nuevo.

Había que ser habilidoso en los driblings o esquivos de pelota y también en atraparla al vuelo sin que se cayera al suelo, entonces cambiaba la pelota de bando y el atacante pasaba a ser atacado. Ganaba el equipo que quedaba con algún jugador "vivo" en la pista central.

 

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Cazar moscas

Se trataba de capturar moscas con la mano, cerrando el puño en el aire. Luego la ponías en la tela de una araña: el grupo de chicos esperaba hasta que la araña salía y metía para adentro a la pobre mosca.

También se cazaba la mosca y se preguntaba ¿mosca o tosca? y luego se abría la mano y si salía volando era mosca, sino tosca, es decir que no la habías atrapado.



Bote por bote

Primero había que conseguir un bote en la escombrera, luego sortear para ver quien la pagaba con alguna de aquellas cancioncillas para escoger.Te tenías que esconder por los alrededores para que no te viera el que la pagaba y estaba al cuidado del bote, si te veía decía bote por bote por fulanico, si el que estaba escondido veía que el que la pagaba andaba despistado o alejado del bote entonces salía de su escondite y corría a todo meter hasta donde estaba el bote y le daba un puntapié al bote y salvaba a todos y vuelta a empezar. Se acababa el juego cuando se había nombrado a todos y para continuar jugando la pagaba el primero que habían nombrado.



Ir a por cucharetas por el rio

Era una diversión educativa pues podías ver todos los procesos de convertirse un huevo de rana en cucharetas, en renacuajos,y por último en ranicas, esto se veía muy bien en el carcado, pues había todo un habitat allí.



Deslizarse por la hierba en ""trineo"


Estaban cubiertos estos quiñones siempre con un lastón muy denso y grande que permitía deslizarse por sus pendientes mediante el culo y más sofisticadamente con un trozo de cartón o las cajas de los plátanos, había un trozo que empalmaba la pendiente de un bancal con la de otro y ésta pista era más larga de recorrido.



Jugar al fútbol en el "plano" y ver quien iba al rio a buscar la pelota


El "plano" se construyó en una explanada quitando todas las piedras del campo, que fueron muchas, por los alumnos de la escuela. Estas fueron luego utilizadas para marcar los límites del campo. El punto de penalti se señalizaba con un poco de harina y las porterías con cuatro batollas clavadas con unos clavos.

Lo malo sucedía cuando se iba la pelota al río, pues había que bajar corriendo a buscarla, dando un buen rodeo, y después volver a subir.



A Policías y Ladrones

Se formaban dos equipos, el de policías y el de los ladrones. Este último se escondía mientras los "policías" contaban hasta cien para darles tiempo. El juego consistía en encontrar a todos los miembros de la banda, dicha tarea solía durar toda una tarde o toda la mañana, pues valía todo el pueblo para esconderse.



A las tabas

Se jugaba con unos huesecillos que tienen una forma muy especial, sacados de la rodilla de los corderos, sus cuatro partes diferentes son : Hoyos, Carneros, Tripas, Lisas . Podemos decir que fue el juego de moda durante muchos años. Todos los niños tenían su colección de tabas y siempre estaban dispuestos a jugar para ganar alguna más, si había apuestas. Cada cual tenía la forma de distinguir sus tabas, una manera era pintarlas, otra envolverlas en papel de seda de colores y mojarlo para que cuando se secara se quedara adherido a la taba y esta se tintara del color del papel, otra hacerles una muesca, etc.

Las tabas tienen sus "caras" como los dados; el problema es que en cada lugar pueden recibir nombres distintos. Por ejemplo, otras posiciones típicas de tabas podrían ser las que describen los nombres: "huito", "culito", "correa" y "chicha".

El desarrollo del juego es como sigue. Se comienza cogiendo las doce tabas entre ambas manos y se lanzan. Al caer al suelo lo harán cada una de un lado y comienza el juego. Se tira la pita (pitón o pitona, piedra de pequeño tamaño) al aire y antes de recogerla, sin dejar que cayera al suelo, se cogía una taba del suelo y también la pita. Como eran 12 tabas, había que tomar 3 en cada una de las posiciones señaladas (3 en "hoyos", 3 en "lisas", 3 en "tripas" y 3 en "carneros") y por dicho orden; en caso de que no hubiera tres en una determinada postura, se realizaba un lanzamiento para darle la vuelta, cogiéndola en el siguiente.

Si la pita caía al suelo se perdía el turno y le tocaba jugar a la siguiente persona. También se perdía el turno cuando no se recogía ninguna taba o la que se cogía no era de la posición correspondiente.

Ganaba aquel participante que lograba recoger las doce tabas, lo cual no era nada fácil, pero si muy divertido.

 

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A la comba

Se trata de un juego con cuerda. Hay varios juegos:
-A saltar la comba individual
-A saltar la comba colectiva
-A pasar la barca
-A saltar al estilo boxeador

Mediante una soga grande se jugaba al salto de la comba colectivo, dos personas dan vueltas a la cuerda por sus extremos haciéndola girar de abajo a arriba sin parar y los jugadores deben introducirse en ella y mediante un cántico hacer lo que dice la canción: saltar una, dos o tres veces y luego salir y entrar el siguiente haciendo lo mismo que el anterior.



A las gomas

Se hacían unas líneas paralelas con la goma elástica y se trata de hacer figuras entrando y sacando el pie mientras se canta una cancioncilla.

También está el laberinto o encrucijada que consiste en hacer un verdadero lío encrucijado con la goma e intentar pasar por el medio del lío de gomas con el cuerpo sin tocar con las manos ni las gomas ni el suelo.



Al lanzamiento de zapatilla

Este juego consistía en lanzar un maripí lo más lejos posible. Uno debía de agacharse y lanzar la zapatilla lo más lejos posible por encima de su espalda. Ganaba el que más lejos llegaba con la zapatilla.



Al tejo

Consistía en lanzar un trozo de teja "tejo" lo más cerca posible de una raya hecha en el suelo, o simplemente de la pared, ganaba el que más cerca se quedaba de la raya o de la pared.



A la baraja

Hay muchos juegos que se pueden jugar a la baraja:

- al guiñote
- al tute
- a los montones
- a la raposa
- al cinquillo
- al siete y medio
- a la paliza
- a la mentira



A redonchar

Primero había que fabricar el redoncho de un balde roto, esculado. Para ello se quitaba el armazón de la parte de abajo, luego había que confeccionar el manillar con alambre gordo (de la línea de la luz), un trozo de un metro de largo, se doblaba por una parte en forma de U y luego se volvía a doblar dependiendo si eras diestro o zurdo.

Una vez provistos del material necesario, quedábamos la pandilla y nos poníamos una meta, por ejemplo a Santa Bárbara, o hasta la Peñacaida o como máximo hasta los corrales de Valdemazí o simplemente por las calles del pueblo, que en aquel tiempo estaban empedradas. Y a redonchar, andando o corriendo, sin parar, o haciendo carreras, una gozada.



A las cuatro esquinas

Hacían falta cinco jugadores, uno la paraba y los otros se colocaban cada uno en un árbol y se trataba de ir cambiando de esquina o árbol con otro sin que te cogiera o ocupara tu sitio antes que tú el que la pagaba.



Al piso en alto


Podían jugar todos los que quisieran, se trataba de tener los pies en alto, sin tocar el suelo. Para ello hacíamos servir todos los bancos que había alrededor de la plaza y también los troncos de los cuatro árboles que con nuestros brazos apenas podíamos abarcar, levantando las piernas sin tocar con los pies en el suelo o los más traviesos subiendo a la capota, la pagaba uno que se escogía mediante sorteo y tenía que pillar a uno de los jugadores con los pies en el suelo.



A tula

Es un juego de perseguir y pillar, la paga uno, que tiene que pillar a alguno de los jugadores, al que pillas la paga y comienza a perseguir a los demás



Al salto la mula

Consistia en hacer un recorrido sin fin, saltando a los compañeros, primero uno se agachaba hasta abajo, otro se agachaba tocando con las manos en el suelo, otro se agachaba con las manos en las rodillas, otro se agachaba con las manos en las caderas, y el último de pie con la cabeza agachada y se trataba de ir corriendo y saltando sobre todos ellos y cuando acababas de hacer el recorrido te ibas poniendo tú en la posicióndel último sobre el que habías saltado.



Hacer manualidades con juncos, como barcos


Se cortaba un buen manojo de juncos de la orilla del rio, junto al carcado. Luego se elegían los más gordos para el armazón, que se hacía con tres juncos atados por los extremos con otro junco más delgado y más flexible para que no se rompa. Después, el resto de los juncos era cortado en pequeños trozos de unos quince centímetros de largo, la mitad de ellos se doblaban por la mitad en forma de V y se comenzaba a montar el armazón del barco. Se comenzaba por dos largos y luego se iba alternando, uno en V otro largo, así hasta acabar llenándolo todo y por último dos largos. Luego venía la botadura en el agua y hacíamos una trenza con dos o tres juncos delgados si lo queríamos dirigir por el río, esto era opcional, pues siempre había palos para poderlos recuperar si se enganchaban.

También jugábamos con ellos en el lavador de arriba, el de aclarar que estaba más limpio que el de abajo donde se lavaba con el jabón de tabla hecho en casa.



A tapar boquetes con la arcilla

Se tomaba un trozo de arcilla mediano y se amasaba con las manos, luego se preparaba un cuenco con la arcilla y se lanzaba con todas las fuerzas contra una piedra lisa para ver si explotaba y se hacía un buen boquete. El truco era alisarlo en el fondo con saliva y se cantaba esta cantinela: T ápame, con qué me taparás, zas....boquete, si así lo hacías el contrincante te tenía que tapar el boquete con un trozo de su arcilla.



A coches en los artos del tio Alguacil, enfrente del calvario

En los artos teníamos un verdadero parque móvil que constaba de seis coches, uno de policía, uno de bomberos, uno de carreras, un autobús y dos utilitarios. Todos ellos eran excelentes vehículos en los cuales dábamos rienda suelta a nuestra imaginación.

Al tronco le clavábamos la tapa de hojalata de la lata de sardinas grande, que nos servía de volante, el asiento era una caja entre las ramas, el freno era una rama y los pedales del acelerador el propio tronco. Que aventuras nos montábamos con los compañeros de juego, que tiempos aquellos, ¡¡la imaginación al poder!!, con cuatro cosas de reciclaje nos lo pasábamos la mar de bien toda la tarde.



Otros Juegos

A la peonza

A pelota a mano en el frontón del pueblo

El ajo

Hechavida

 

 

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