A continuación
se ofrecen una serie de recortes de periódicos y programas de
fiestas del Ayuntamiento de Crivillén que nos sirven para recordar
el homenaje que aquí se le tributó a Pablo Serrano en el año 1985. También tenemos
necrológicas del día de su fallecimiento y otro par de
notas que hacen referencia a este crivillense internacional. Pero antes reproducimos unas palabras, amargas, grises y desesperanzadoras, que Don Pablo tuvo para con su pueblo natal en una triste época por suerte ya superada:
"¿Qué es mi pueblo? Una fuente que se seca, una torre de la iglesia que se cae, sin patrimonio de la Iglesia ni del Estado; como sus hombres, también se caen de viejos. Alguna casa de piedra y mortero se hundió de acumular tanta pobreza. Otra, cambió su cara noble y antigua lavada cada año en cal y azul de cielo, por la máscara y cáscara perentoria de horrible arquitectura. Solo queda el aroma de las vidas que se fueron y se van. Los jóvenes mineros son la esperanza, los que desde el agujero respiran humedad y carbón, limpian la cara en la poca agua del pueblo. Y los que vienen, doce o quince niños, en la escuela, con el pecho de incógnito porque el alma interroga y espera y el horizonte es gris. Mi pueblo es sombra de mi mente, rescoldo, piedra lanzada al pijaito. Caldo en casa del Tío Bolos. Pellas de cerdo; panochas deshojadas y colgadas en la baranda de la escalera, pan tostado en la brasa y mojado en aceite de la prensa. Correr en el granero con el caballo grande de cartón. Comer las roscas salidas del horno, que ya se hundió; y los tomates y lechugas lavados en el río. Bañarnos a la luna en la balsa del molino y ver muerto al Manuel del navajazo de otro. La guerra quemó santos y altares y registros bautismales. Quedan los jóvenes mineros, el Michel labrador y los hijos y otros pocos que resisten, que son los verdaderos heróicos hombres de Crivillén, y ahí queda la torre que se cae y la fuente que se seca, pero no falta un geráneo en algún balcón, un perro, y una mano que te ofrece un vaso de vino pisado con el pie cansado de andar y esperar la esperanza..."